¿CÓMO CONSEGUIR LA CALIDAD EN EL PEQUEÑO COMERCIO?

Potenciando los puntos fuertes que hacen que el consumidor vea satisfecha sus necesidades cuando realice sus compras. El mejor activo del pequeño comercio y que seduce al cliente, es la “cercanía”, el “trato personalizado” y el “feeling” entre comerciante y el cliente, que son el origen de los lazos afectivos que se pueden generar, llegando a fidelizar a la clientela de nuestros negocios.
La especialización que evidencia el pequeño comercio, es su otra gran baza, cubriendo la necesidad de asesoramiento que demanda la clientela. Podríamos decir que para prestar un servicio de calidad en su comercio, será preciso que cuide todos los aspectos relacionados con el servicio, de cara a conseguir la fidelización y satisfacción plena del cliente:

PARA VENDER AL DETALLE HAY QUE SER DETALLISTA

Son estos aspectos los que tiene que potenciar los pequeños comerciantes y que imprimirán en sus productos y servicios, aquello que satisfaga efectiva y afectivamente las necesidades demandadas por la clientela.


¿QUÉ ES LA CALIDAD EN EL SERVICIO?

Entre el cliente y el proveedor del servicio o producto, se ha de establecer una “transacción” que pretenda ser, además de educada y cordial, fiel a medio y largo plazo. La “fidelización” del cliente, es la potencial ventaja competitiva con respecto a las grandes superficies comerciales, que se adquiere a través de extras o servicios adicionales, como el transporte, instalación, adaptación o gestión de garantías, y sólo a través de la prestación de servicios/productos de calidad, serán efectivos.
En igualdad de condiciones, los clientes se decantarán por establecimientos que ofrezcan un servicio de calidad, que cubra las necesidades adicionales al producto/servicio que se pretende adquirir, pero que están íntimamente ligados al mismo.
La mejora continua del servicio/producto ofertado, es el punto de partida para lograr que el cliente perciba la calidad de nuestros establecimientos.

 

¿CÓMO MEJORAR LA CALIDAD EN EL SERVICIO?

Medir la satisfacción del cliente, analizando tanto los aspectos mejor valorados, como lo peor valorados, es un importante paso con el que identificar, evaluar y ejecutar acciones de mejora, con los que dotar al servicio/producto prestado, de un nivel de calidad que realmente lo perciba el cliente.
El concepto clásico de “control de calidad”, viene de las estrategias emprendidas por grandes comercializadoras de bienes y servicios, que fundamentan el aumento de la calidad a partir del control del producto fabricado, asegurando el cumplimiento de unos requisitos reconocidos y medibles. Progresivamente las empresas han implantado Sistemas de Gestión de Calidad que normalicen y sistematicen el funcionamiento de las mismas, a partir del establecimiento de protocolos de actuación e instrucciones técnicas en todos sus niveles. Tales sistemas normalizados han sido adoptados por las PYMES para lograr la diferenciación respecto a sus competidores.
Ahora, el pequeño comercio también cuenta con herramientas adaptadas a las características de su mercado, como es la Norma estandarizada para implantar la calidad en los pequeños comercios, la UNE EN 175001-1:2004.