Potenciando los puntos fuertes que hacen que el consumidor vea satisfecha sus necesidades cuando realice sus compras. El mejor activo del pequeño comercio y que seduce al cliente, es la “cercanía”, el “trato personalizado” y el “feeling” entre comerciante y el cliente, que son el origen de los lazos afectivos que se pueden generar, llegando a fidelizar a la clientela de nuestros negocios.
La especialización que evidencia el pequeño comercio, es su otra gran baza, cubriendo la necesidad de asesoramiento que demanda la clientela. Podríamos decir que para prestar un servicio de calidad en su comercio, será preciso que cuide todos los aspectos relacionados con el servicio, de cara a conseguir la fidelización y satisfacción plena del cliente: PARA VENDER AL DETALLE HAY QUE SER DETALLISTA
Son estos aspectos los que tiene que potenciar los pequeños comerciantes y que imprimirán en sus productos y servicios, aquello que satisfaga efectiva y afectivamente las necesidades demandadas por la clientela.
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